Tomás Adrián Nuñez llamó al 911 el sábado a las 13 hs desde la casa de Lavalle al 1700, en Temperley. Allí tenía cautiva a Noelia Carolina Rivero. “Tengo secuestrada a mi pareja y la voy a matar”, le dijo Núñez a la operadora y dio la dirección de la vivienda. Comenzaba a desencadenarse el femicidio que estremece a Temperley.

Fuentes judiciales informaron a DiarioConurbano.com.ar que el hombre de 37 años, antes de que llegara la Policía, se comunicó con su hermana. Le dijo que Noelia le había sido infiel con su hermano, que vivía en el fondo.

“Los voy a matar a los dos (por Noelia y su propio hermano) y después me mató. Ni vengas”, le dijo Tomás Núñez a su hermana. Ella solo alcanzó a avisarle al hermano de ambos que no fuera a la casa para evitar la tragedia.

Cuando los policías llegaron, sin abrir la puerta, Núñez, muy nervioso, les dijo que estaba todo bien, mientras que con un hilo de voz, Noelia confirmó la versión de su pareja aunque agregó “pero él no me deja salir”.

Mientras los policías ponían al tanto a la fiscal Marcela Juan de la situación, Noelia llamó al 911. Pidió una ambulancia y dijo que su pareja la quería matar.

Al tener ese aviso y el aval de la fiscal, los policías irrumpieron en la vivienda. Pero no fue fácil: Núñez había puesto varias trabas.

En ese momento se escucharon golpes y algunos gritos. Todo indica que el hombre se dio cuenta que Noelia había llamado al 911 y decidió matarla.

Cuando llegaron a la habitación, Núñez estaba herido en sus brazos y en el cuello. Los cortes eran superficiales. En tanto, Noelia ya había sido asesinada de varios puntazos.

EL PERFIL DE NÚÑEZ

“Núñez trabajaba de noche y tanto a Noelia como a sus ex parejas las llamaba a la madrugada para hacer videollamada. Debían atenderlo rápido y mostrarles toda la casa. Si no lo hacían, les decía que lo estaban engañando con otro”, narró una fuente del caso a este portal.

Otro dato relacionado a esto es que los investigadores pudieron ver en el interior de la casa de la calle Lavalle, en Temperley, una cámara de seguridad 360 ubicada llamativamente en el comedor, como para controlar qué ocurría allí dentro.

Tomás y Noelia se habían conocido a fines de 2025 y hacía solo dos meses que convivían. “Ya había tenido celos del hermano con otras parejas, lo mismo que con Noelia”, indicaron los investigadores, a partir de los primeros testimonios reunidos.

Otro dato que también trascendió en lo que va de la investigación radicada en la UFI 17 de Lomas de Zamora es que el femicida tenía problemas con el consumo problemático, particularmente de pasta base.

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