La Cámara Argentina de Comercio presentó los datos más recientes sobre el comercio callejero no autorizado en la Capital Federal, revelando un incremento preocupante del 6% en comparación con el mismo período del año anterior. Las mediciones corresponden al mes de mayo y reflejan una tendencia sostenida de crecimiento en esta actividad que afecta directamente al comercio formal establecido. Los números evidencian que la problemática se mantiene como uno de los principales desafíos para las autoridades porteñas.
El microcentro porteño se consolidó como la zona más afectada por esta situación, con la calle Perú liderando las estadísticas como la cuadra con mayor concentración de vendedores ambulantes ilegales. Esta arteria comercial, ubicada en el corazón financiero de la ciudad, presenta un flujo constante de peatones que resulta atractivo para quienes desarrollan esta actividad. La presencia masiva de oficinas y el tránsito de trabajadores convierten a esta zona en un punto estratégico para la venta no autorizada.
Según el relevamiento de la CAC, diversos rubros participan de esta modalidad comercial irregular, aunque los datos indican que existe una categoría que se destaca por encima del resto en términos de frecuencia y volumen. La variedad de productos ofrecidos en las calles abarca desde artículos de consumo masivo hasta elementos de temporada, adaptándose a las demandas del público que transita por las diferentes zonas de la ciudad. Esta diversificación representa un desafío adicional para los controles y fiscalizaciones.
El impacto de la venta ilegal callejera trasciende las cuestiones meramente comerciales, afectando también la recaudación fiscal y la competencia leal entre comerciantes. Los negocios establecidos que cumplen con todas las obligaciones tributarias y regulatorias enfrentan una competencia desleal por parte de quienes operan sin las correspondientes habilitaciones. Esta situación genera distorsiones en el mercado y perjudica el desarrollo normal de la actividad comercial formal.
Las autoridades porteñas continúan trabajando en estrategias para abordar esta problemática, que requiere un enfoque integral que contemple tanto aspectos de control como de políticas sociales. La complejidad del fenómeno demanda acciones coordinadas entre diferentes organismos gubernamentales para lograr resultados efectivos. El seguimiento estadístico realizado por la CAC se presenta como una herramienta fundamental para evaluar la evolución de esta situación y diseñar políticas públicas adecuadas.

